martes, 31 de mayo de 2016

La visión Montessori del Juego

Hoy estoy muy contenta  de poder decir que...por fin...tenemos el placer de contar en el blog con Mar MV. Mar es una de esas amistades que he creado gracias al mundo Montessori. Pues la verdad es que este camino hacía el descubrimiento y aprendizaje Montessori está haciendo que descubra a personas maravillosas como ella. La conocí mientras hacíamos un seminario de formación Montessori, y enseguida conectamos, después la vida y el destino hizo que nos volviéramos a encontrar, y así hemos caminado hasta día de hoy, donde seguimos este crecimiento personal. Mar está formándose actualmente como guía Montessori de Casa de niños y es la presidenta de la Asociación Montessori de Castellón. Sin más os dejo con ella...


MONTESSORI Y JUEGO LIBRE 
Es difícil hablar de juego desde el punto de vista de la pedagogía Montessori, y es difícil porque María Montessori consideraba el juego como estrategia de aprendizaje en el aula, y a este juego lo llamaba TRABAJO.
Un aula Montessori ofrece un ambiente pensado para los niños, con mobiliario de su tamaño, con materiales Montessori a su alcance y personal con formación específica Montessori a su cargo (a los que llamamos guía y asistente). Se caracteriza por estar limpio y ordenado, ser luminoso, atractivo, bello y armónico, con amplios espacios para la libre movilidad de los niños.
Una escuela Montessori presenta varios ambientes preparados, adaptados a la etapa evolutiva de los niños, que estarán en aulas mezclados por edades según etapas de desarrollo donde presentan los mismos intereses, así los más mayores pueden ayudar a los más pequeños, afianzando los conocimientos adquiridos y los más pequeños pueden observar como lo hacen sus compañeros más mayores y con más práctica; estos son:

1.Ambiente Nido: De 4 meses a 14/16 meses
2.Comunidad infantil: De 14/16 meses a 3 años aproximadamente
3.Casa de niños: De 3 a 6 años aproximadamente
4.Varias aulas de Taller: De 6 a 18 años

Los niños son protagonistas de su propio aprendizaje puesto que tienen libertad de movimiento por el aula y pueden elegir el material con el qué desean trabajar en cada momento, así como el tiempo que desean trabajar con dicho material. (lo pueden coger de su sitio, utilizarlo y guardarlo de nuevo en su lugar para que otro niño pueda utilizarlo si lo desea) Al no tener tiempo límite, se consigue que alcancen el grado máximo de perfeccionamiento de la tarea y que la hagan gustosamente porque de verdad les apetece hacerla.

El trabajo, tanto individual como en grupo es voluntario. 
Uno de los objetivos centrales de esta pedagogía, es que los niños mantengan la conexión con su interior desde el reconocimiento de sus necesidades y deseos. Así el niño se sentirá libre de ser como es, sin ser juzgado, y sabrá tomar sus propias decisiones, fomentando su autoestima.
Se favorece al máximo la autonomía de los niños, pero no se trata de una educación sin límites, dichos límites vienen impuestos por el respeto hacia los demás, con los materiales y con el espacio que les rodea, independientemente de las creencias religiosas que cada uno tenga, pues se trata de una educación basada en el método científico, no en creencias religiosas.
Los materiales Montessori fueron diseñados por María Montessori a partir de la observación y sus conocimientos científicos, de forma específica, con un propósito definido, no son un simple pasatiempo, ni una sencilla fuente de información, es más que eso, es material didáctico diseñado para educar. Fueron ideados para captar la curiosidad del niño y fomentarle el deseo innato de aprender que todos poseemos.

Permiten a los niños investigar y explorar de manera individual e independiente. Posibilitan la repetición, lo que promueve la concentración.

Todo el material Montessori es manipulable y progresivo, de un tamaño adecuado a los niños, aísla el concepto que se pretende trabajar, está organizado y es atractivo, es decir que apetece tocarlo y usarlo.

Niño trabajando con material específico

Muchos de los materiales Montessori son autocorrectivos, de manera que ninguna tarea puede completarse incorrectamente sin que el niño se dé cuenta de ello por sí mismo, pues encontrará espacios vacíos o piezas que sobran. Los materiales están diseñados para que el niño pueda reconocer el error por sí mismo y hacerse responsable del propio aprendizaje. De este modo los niños interiorizan que el error forma parte del proceso de aprendizaje y logran establecer frente a él una actitud positiva, se hacen responsables de su propio aprendizaje, y desarrollan confianza en sí mismos.

Guía/presentaciones:
La guía Montessori  presenta los materiales a los niños en el momento adecuado para cada uno, es decir, cuando están preparados para manejarlos adecuadamente y muestran interés en manipularlos, y hay muchas posibilidades de que finalicen la actividad con éxito; respetando así el ritmo individual de cada niño. 
Están especialmente formadas para darse cuenta de cuando es el momento adecuado y de cómo presentar los materiales, de forma pausada, marcando los movimientos, siguiendo un orden, cogiendo la bandeja con la actividad de su sitio, hablando lo menos posible durante la presentación, realizando un ejemplo de su uso y posteriormente guardándola de nuevo en su lugar. Para luego invitar al niño a realizarla por sí mismo. Sin intervenir, ni dirigir, ni interrumpir cuando los niños realizan las actividades por sí mismos. Solo se les ofrece ayuda en momentos críticos, y solo se les ayuda si el niño pide ayuda.

El día a día en una escuela Montessori:
Sin embargo, en una Escuela Montessori, el tiempo destinado a “Concentración y trabajo con materiales” es de 2h / día en Comunidad Infantil y 3h / día en Casa de Niños, es decir que el resto del tiempo en la escuela los niños se dedican a realizar otro tipo de actividades generalmente grupales, que no son con materiales específicos Montessori, pero sí que son actividades válidas desde el punto de vista de la pedagogía Montessori, como por ejemplo, arte, música, lectura, canciones, bailes, gimnasia o yoga, actividades de psicomotricidad gruesa en el exterior (saltar, subir y bajar escaleras, tirarse por toboganes, túneles, barras de equilibrio…), también experimentar con arcilla, haciendo pan o postres, aseo personal, actividades al aire libre, el contacto con la naturaleza, cuidar del huerto, de las plantas, de los animalitos, hasta incluso a aburrirse… y, JUEGO LIBRE NO ESTRUCTURADO (individual o en grupo), generalmente en un ambiente exterior privado, donde los niños pueden jugar sin que el adulto intervenga en el juego, con materiales naturales, sencillos y pasivos que fomentan la creatividad.

 
Niño jugando libremente

A lo largo del día hay tiempo para todo, y todo es importante, tanto en el aula como en casa: Desde fomentar su concentración y autonomía en el aula con materiales especialmente pensados y diseñados para ello, con un propósito definido y unas pautas de actuación (trabajo/juego como estrategia de aprendizaje), hasta el juego libre y espontáneo sin directrices ni control adulto, pasando por momentos de desconexión, meditación y descanso espiritual, (zona diseñada para que los niños puedan ir a un lugar apartado, tranquilo, acogedor, a estar solos, desconectar, pensar en algo o dejar de pensar, según deseen, y volver al aula con los demás cuando les apetezca), momentos también de diálogo y resolución de conflictos (sillas o mesa de la paz), asamblea cuando son más mayores, etc…

La pedagogía Montessori no es un tipo de enseñanza que se emplea simplemente en el aula, sino que es UN ESTILO DE VIDA.  Los padres y la escuela tienen el mismo punto de vista de la educación, (libre, activa y respetuosa) y en casa siguen el mismo tipo de educación que en la escuela, es decir que los niños al salir de la escuela, se encontrarán con una casa adaptada a sus necesidades, donde los padres los traten de forma amorosa y respetuosa, los integren en el día a día en el hogar, fomentando su autonomía y autoestima, con juguetes y materiales no estructurados cuidadosamente pensados para su pleno desarrollo.

Montessori y la fantasía:
María Montessori describió a niños como personas que tienen una capacidad innata de hacerse preguntas y cuestionar su entorno en búsqueda de respuestas. Es por ello que en la pedagogía Montessori se preparan los diferentes ambientes para que los niños puedan encontrar dichas respuestas por sí mismos y no se usan recursos relacionados con la fantasía antes de los 6 años, no porque los consideren perjudiciales, sino porque creen que pueden confundir al niño que busca respuestas a los fenómenos físicos, químicos, biológicos, etc… que acontecen a su alrededor. Por tanto los materiales y juguetes que se les ofrecerán cumplirán este criterio.
A partir de los 6 años de edad, se considera que el niño ya conoce bien el mundo en el que vive y se permite la incorporación de la magia y la fantasía explicándoles que no pertenecen al mundo real, sino al imaginario.

MATERIALES Y JUGUETES QUE FACILITAN EL JUEGO LIBRE 

Materiales no estructurados:
Son aquellos que no han sido especialmente pensados para educar o jugar, pero que sin embargo ofrecen grandes posibilidades para que el niño investigue por sí mismo, desde su propio interés y curiosidad naturales. Normalmente se trata de objetos cotidianos o naturales, que se ajustan como un guante a la necesidad de jugar.

Ovillos de lana, conchas, tapones de corcho, anillas de cortina, cajas, cilindros de cartón, llaves, pinzas de la ropa, rulos del pelo, palos, piedras…

Juguetes:
Los juguetes más sofisticados y complicados no son siempre los mejores ni los más apropiados. Precisamente suele ser lo contrario, cuanto más sencillo es un juguete, más posibilidades tiene el niño de complementarlo con su imaginación y creatividad.

El problema de los juguetes complejos es que sólo dejan al niño la posibilidad de verlos como espectador, en cambio, en los juguetes sencillos el niño puede completarlos con su imaginación.

Me gusta citar una frase que dice así: “JUGUETES ACTIVOS, MENTES PASIVAS”

Por ejemplo, un coche muy bonito de policía que enciende las luces, emite sonidos y anda sólo, únicamente permite jugar con el coche mirándolo y sólo puede ser un coche de policía. 
En cambio, un simple coche de plástico o de madera, permite al niño imaginar que es el coche de los papás, un coche de policía, una ambulancia, un coche de carreras, puede empujarlo con sus propias manos, emitir sonidos, jugar a que se estropea y hay que llamar a la grúa para que lo lleve al taller y lo arreglen…

Para elegir un buen juguete para los niños, habrá que tener en cuenta, entre otros, los siguientes factores:

1.Que tengan un carácter lúdico y que persigan el disfrute. 
2.Que permitan la libre expresión del niño.
3.Que se relacionen con sus intereses.
4.Que promuevan la acción y no la pasividad en el niño.
5.Que sean versátil en su uso.
6.Que estimulen la exploración y fomenten la creatividad.

Pero a veces no es necesario de ningún juguete para poder jugar, por ejemplo, a la edad de 2-3 años, los juegos que más entusiasman a los niños son:

•Jugar al escondite con un adulto, con este juego el adulto le demuestra al niño lo importante que es y el cariño que merece al buscarle con preocupación y posteriormente mostrándole gran alegría y cariño al encontrarle.
•Cuentos: Les encanta escuchar cómo les contamos cuentos, pasar las hojas y mirar sus ilustraciones. Adquiriendo nuevo lenguaje, fomentando la empatía con los personajes, y muchas cosas más.
•Juegos con las manos: representan una fuente inagotable de creatividad.
•Pintar: Con pintura dedos, arcilla, pinceles, rotuladores, colorines, tizas… Aprendiendo a mirar y a expresar sus emociones plásticas.
•Jugar con la tierra, el barro y el agua en el jardín. Es un momento gratificante que se debe aprovechar al máximo mientras el tiempo lo permita.

Espero que este artículo os sirva para entender mejor esta pedagogía, que tras leerlo os pique el gusanillo de seguir leyendo e investigando al respecto y que os anime a permitir y ver con buenos ojos que vuestros hijos jueguen libremente el mayor tiempo posible, tanto en el día a día como a lo largo de los años. 

Mar MV

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