CUENTO DE INSPIRACIÓN MONTESSORI «El árbol de la escuela»

Hoy traigo un cuento precioso «El árbol de la escuela» de Antonio Sandoval y Emilio Urberuaga de la editorial Kalandraka. Un cuento que podría ser perfectamente real. Sus personajes son: niños, adultos, algún animalito y un árbol. Por esta razón y por su mensaje hemos decidido que forme parte de la biblioteca de cuentos de inspiración Montessori. «Biblioteca» que ya sabéis que no nos cansamos de ampliar, porque como siempre digo no hace falta la fantasía para que un cuento sea fantástico. Que por cierto hay un grupo muy chulo en facebook donde encontraréis un montón de cuentos de inspiración Montessori podéis verlo AQUÍ.

Este cuento nos narra la historia de un árbol. Un árbol que era invisible a los ojos de niños y adultos en un colegio…hasta que de pronto un niño…se siente tremendamente atraído por el árbol.

Pedro, así se llama el niño, empieza a cuidar con mimo el árbol y a dedicarle unas horas de su día en la escuela…y así es como el árbol empieza un cambio inesperado. Le sale su primera hoja verde.
Y poco a poco Pedro ve como el árbol que parecía adormecido empieza a despertar de su letargo, dando a cada una de sus ramas hermosas hojas verdes.
Pero la profesora de Pedro no estaba de acuerdo y pensó que el árbol debía estar protegido. Hasta que por fin, se dio cuenta de que los niños necesitaban ese contacto con la naturaleza, que eso era lo espontaneo y natural para todos.
Y así como el árbol pasó de ser un «don nadie» a ser un lugar de encuentro para los niños.
Y un día Pedro sentado en una de las ramas del árbol descubrió una semilla…¿os imagináis que hicieron los niños con esta semilla? Lo que hicieron fue, sin duda, algo precioso. Pero esto dejo que lo descubráis con vuestros peques.
Si os ha gustado podéis conseguirlo AQUÍ. Sin duda es un cuento que refleja muy bien la realidad y que nos da un mensaje hermoso sobre el cuidado de la naturaleza, algo que debemos transmitir a nuestros pequeños y por lo que la educación Montessori apuesta. 
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FRACASAR ¿es malo?

Tenemos miedo a fracasar. Mucho.  Incluso la palabra fracaso nos produce temor. Nos enseñan a que lo mejor es no equivocarse, nos enseñan que el fracaso es de perdedores. Que no tenemos ni siquiera el derecho a fracasar. La sociedad una vez nacemos nos quita el derecho a fracasar. Porque fracasar es lo peor que podemos hacer. Y a ojos de los demás fracasar te hace sentir inferior, inútil…¿Pero esto es cierto? NO

Vas andando y te tropiezas con esa piedra y te caes…y ahora sabes que las piedras existen, que están ahí y que tienes que sortearlas para no caer. Pero…sino te caes…nunca sabrás cómo sortearlas, nunca sabrás que existen las piedras, nunca podrás ponerte a prueba…nunca podrás superarte. Así que no tengas miedo a caerte. No tengas miedo a fracasar.
Los adultos temerosos a fracasar, a veces, evitamos emprender proyectos. Los adultos temerosos al fracaso, incluso nos creemos con el derecho a decirle a los demás que pueden o van a fracasar. Digamos que lo utilizamos como si fuera algo realmente «malo».
Y esto mismo que podemos aplicarnos los adultos…sería conveniente aplicarlo con los niños. En la educación Montessori el error es parte del aprendizaje y en la Disciplina Positiva, también, es la forma para poder hacerlo de nuevo con más inteligencia. Que un niño fracase no es malo. Que un niño cometa errores lo hará más fuerte. Porque a base de repetir, a base de pasar por el mismo sitio, por la misma piedra y caer aprenderá, aprenderá a superarse. Aprenderá que el error es una oportunidad para crecer. Que es un regalo de la vida.
¿Todavía no os he convencido?
Albert Einstein
Charles Chaplin
Steve Jobs
J.K Rowling
Walt Disney
Stephen King
Soichiro Honda
Thomas Edison
Oprah Winfrey
¿Todos estos nombres los conoces verdad? ¿Te suenan? son personas que han sido o son «éxitosas». Pero…¿lo fueron desde el principio? NO, tuvieron que fracasar, y algunos muchísimas veces pero no desistieron, trabajaron duro y no se conformaron, aceptaron su error como oportunidad de aprendizaje e hicieron de su error un éxito.
Así que antes de decirle cómo tiene que hacer las cosas tu hijo, decirle que no pasa nada o regañarlo por no haber hecho «eso» como tu consideras que debía de hacerse. Confia…confía en su capacidad de aprender. Acompaña, acompáñalo en su frustración, pero solo acompáñalo, guíalo, pero no impongas tu voluntad sobre la suya. No tengas miedo a que fracase porque entonces el tendrá miedo a fracasar. Y el fracaso no es sino la mejor manera para aprender y llegar lejos.
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