Nuestros pequeños están deseosos de aprender palabras. Les encanta escuchar como los adultos hablan. Por eso no esperan que un adulto les hable de manera infantil, con diminutivos. Más bien esperan que su adulto de referencia (mamá/papá) les hable como normalmente lo hace con todo el mundo. De esta manera hacemos que nuestro pequeño también pueda tener un amplio abanico de posibilidades a la hora de comunicarse.
Eso no quiere decir que tengamos que tener con ellos conversaciones filosóficas, pues no están preparados. Sí dirigirnos a ellos con frases cortas para que pueda comprendernos.
Nuestros hijos están aprendiendo, así que hablarles imitándolos, por ejemplo si han dicho una palabra de manera incorrecta «mamá yo sabo esto» no deberíamos repetirla incorrectamente para hacer una gracia. Tampoco hablarles de manera infantil. No tiene mucho sentido, realmente a nosotros no nos gustaría que nos lo hiciera ningún adulto. Lo tomaríamos como una burla de mal gusto.
Nuestros pequeños en el vientre materno han ido escuchando la lengua materna, sonidos, tono de voz, etc. Y cuando nacen están en contacto con ella continuamente. Aunque a ti te parezca que tu hijo no te entiende nada, probablemente comprenda mucho más de lo que te puedas imaginar.
Esto no quiere decir que no hablemos con cariño y amor a nuestros hijos, al contrario. La cuestión es que nuestros pequeños sepan lo que es un perro y un gato, que no se les diga esto es un «guau guau» y esto un «miau» Pues usar este tipo de lenguaje «infantil» puede darles el mensaje erróneo a nuestros pequeños, que todavía están conociendo su mundo, y este puede ser, que crean que se habla así.
Consejos a la hora de comunicarnos con nuestros hijos:
1. Evita diminutivos.
2. Da el nombre real a las cosas, evita onomatopeyas (guau guau, miau, pio pio) : perro, gato, pájaro, etc.
3. Evita utilizar las palabras que tu hijo dice incorrectamente, por ejemplo si tu hijo dice «yo sabo» no lo repitas tu para hacer una gracia. No tiene sentido
4. Habla normal, como cuando te diriges a cualquier persona. Evita hablarle con una voz que no es la que utilizas de continuo.
5. Déja que tu hijo se exprese, no le interrumpas. Le costará más o menos explicarse y tiene derecho a que se le escuche atentamente.
6. No te anticipes a lo que tu hijo te quiere decir, dale su tiempo. Si se comunica con gestos como por ejemplo, te dice por gestos que quiere la botella de agua del estante. No la cojas y se la des. Narra antes lo que crees que te está pidiendo, incluso preguntándole «¿Quieres la botella de agua del estante?»
7. Evita las comparaciones, si tu hijo todavía no habla y fulanito sí, no se te ocurra hacer comparaciones, y menos delante de tu pequeño «mira que bien habla sotanito y tú todavía no dices nada». Ten presente que cada niño es un mundo y tiene un ritmo diferente de aprendizaje. No por hablar antes será más inteligente, simplemente cada persona, y en este caso, cada niño tiene un ritmo diferente y unas necesidades diferentes.
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