Desde que los niños llegan al mundo parece que los metamos dentro de una interminable carrera para ver quien anda antes, quien se sienta antes, quien gatea antes, quien lee antes, quien escribe antes y así infinitamente.
Comparamos como si estuviéramos en una terrible competición. Y digo terrible porque al fin y al cabo se trata de vivir no de competir. No importa cuando ande, gatee, lea, escriba, tu hijo. Lo importante es el presente, es un bebé, es un niño, es tu bebé, es tu hijo, un ser de incalculable valor, único e irrepetible que necesita tu acompañamiento, tu presencia desde el respeto a sus ritmos y sus necesidades.
Y lo mismo podría decir no solo en el ámbito del hogar. En la escuela ocurre igual. Parece que estemos esperando a dar el «pistoletazo de salida» para ver quien es el niño que mejores notas saca, que lee mejor, que no interrumpe en clase, etc, etc. Y así se premia al que está callado y se castiga al que se rebela. Y tanto unos como otros, tanto los que callan como los que hablan están sintiendo un bloqueo emocional, totalmente vencidos a los adultos, a su merced, intentan en todo momento obtener su atención. O bien intentando hacer las cosas «bien» para obtener un alago, o bien haciendo las cosas «mal» para obtener por lo menos la atención del adulto.
Y así andamos en un círculo sin salida. Los llenamos de libros y de clases magistrales como si eso fuera a ser milagroso. Como si obligándoles a conformarse fuera la mejor solución para la vida, para la suya, porque al fin y al cabo es lo que están haciendo viviendo.
Los adultos tenemos prisa porque aprendan a leer. Y los envolvemos de clases magistrales, donde el profesor da un discurso, ese mismo discurso que a ti a su edad te hacía la misma gracia que a tu hijo ¡ninguna! Pero parece que nos conformamos, porque así tiene que ser como tenemos que aprender. Porque siempre ha sido así y aquí estamos, tan mal no hemos salido…o ¿si?Está claro que algo no funciona y que como decía Maria Montessori «Cada niño que nace es una oportunidad para que la humanidad sea mejor».
Nosotros los adultos hemos sido niños, hemos vivido esto, las interminables clases subrayando libros de texto, con los ojos apunto de cerrarse, dibujando en la esquina del libro, etc ¿Y vamos a seguir permitiendolo? ¿Realmente funciona?
fuente: clipzine.me
¿Cómo nos enseñaron las estaciones? A través de libros, de dibujos: «esto es la primavera» «esto es el otoño» «esto es el invierno»…perdonad, pero la mejor forma de aprender la estaciones, la mejor forma de aprender el tiempo que hace, es saliendo a la calle. Viviéndolo, mirándolo de cerca, de tú a tú. Tocándolo, sintiéndolo, oliéndolo.
Imaginaos que os dieran la oportunidad de retroceder en el tiempo. Imagínate con 3 o 6 años. Y que de repente te dieran la oportunidad de entrar en una clase donde todo se aprende Jugando ¿no sería maravilloso? Y digo jugando en el sentido más amplio: explorando, vivenciando, probando, equivocándonos, tocando, mirando, curioseando.
fuente: lasclasedemiren.blogspot.com.es
Una clase donde los libros de texto no son los que te explican cómo son las matemáticas, la geografía o la historia. Ni tampoco lo es un profesor leyendo la lección.
fuente: montessorimaispasque
Te hablo de un lugar donde para poder saber de cada área tendrías tu mismo que averiguarlo como si fueras un detective. Pudieras ir acercándote a una estantería con materiales preciosos que trabajarías sin sentir que estás trabajando. Y de repente un día como por arte de magia sin que nadie te lo dijera te dieras cuenta de que sabes leer. Y en tu descubrimiento repitieras una y otra vez esa misma palabra que estás leyendo entusiasmado. Y no una palabra encontrada en un libro de texto. Sino una palabra creada por tí misma/o.
Evidentemente no tenemos una maquina del tiempo. Pero si tenemos un poder ¿qué quiero decir? Algo en lo que tal vez no hemos caído, tenemos el poder de cambiar las cosas ahora, en este momento. Tu mismo tienes el poder de que a tu pequeño no le pase como a tí. O tú maestro/a tienes el poder de que a tus alumnos vivan y aprendan de una manera lógica y fácil.
Y no quiero hablarte de ninguna pedagogía en concreto, pero si quiero mostrarte el valor que tienen los materiales manipulativos, esos que se tocan con las manos. Esos donde las manos de los niños recogen la información y la dejan archivada en su cabeza no como un simple pos-it que en cualquier momento se va a caer sino como un pez esponja que absorbe todo cuando pasa por su camino y lo hace suyo.¿Cuáles son los beneficios de los materiales manipulativos?
1.Invita a ser cogido y manipulado sin necesidad de que exista ningún tipo de «Obligación» verbal. Es decir, sin que nadie le diga que lo tienes que coger.
2. El pequeño se siente capaz, con ganas, de interactuar con el material. Investigarlo, explorarlo, conocerlo.
3. El material puede contener cualidades que indirectamente aproximen a los niños a determinadas áreas: matemáticas, lengua, etc.
4. El niño es el que guía su proceso de conocimiento de ese material.
5. El niño absorbe con facilidad las cualidades del material sin necesidad de memorizar. Su mente despierta está viviendo en primera persona ese material: tocando, oliendo, mirando, escuchando, etc.
6. El pequeño se siente capaz, con ganas de aprender.
7. El niño no tiene miedo a equivocarse porque sabe que si se equivoca puede rectificar su error y eso le hace sentirse valioso.
Sabemos de la plasticidad del niño, sabemos que son seres concretos. Y porque así lo dice el estudio del cerebro del niño. ¿Y que hacemos? mostrarles todo a través de libros de texto o clases magistrales…cuando lo que necesitan es tocar, explorar, tener la capacidad de manipular y de elegir. Y solo los materiales son capaces de hacerlo, de hacer que esos conceptos abstractos se conviertan en concretos, en tangibles.Y no hace falta que sea una torre rosa o una escalera marrón, sino sabes cómo presentarla. Hay millones de materiales manipulativos y millones de formulas para presentar las cosas, como por ejemplo ¿Por qué no jugar al monopolí para entender de economía? ¿por qué no hacer una receta de cocina en clase para trabajar las matemáticas? ¿Por qué no cartearnos con personas de otros colegios en otros países para iniciarnos en la geografía?
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