Sucede esto por ir a contra corriente y educar a nuestros pequeños alejados de lo comúnmente conocido, y digo esto, porque ¡ojito! que sea conocido por todos no significa que sea lo mejor…A veces el trabajo más duro del ser humano es aceptar los errores, hablo de nuestra generación, generación, justamente, donde hemos sido educados para ganar y nunca equivocarnos, y así hemos visto el error como algo «malo». Y por tanto no paramos de escuchar la frase «Si tan mal no hemos salido» y mi pregunta ante esa frase es ¿Podría haber sido mejor? Si vuestra respuesta es sí, entonces toca replantearse qué cosas podemos mejorar y hacerlo. Aceptar que han habido cosas que no han funcionado, aceptar que se han equivocado, que nos hemos equivocado, y que no es «malo». Sino que es la manera, sí, la manera de crecer como sociedad, cómo personas . El error no es un problema es una enseñanza y un aprendizaje. Abordar la infancia desde el respeto que merece, debería ser una de las primeras cosas que nos replanteáramos, porque sí, está claro que el niño tiene que aprender a aprender. Pero el adulto tiene que aprender a enseñar. Y ya no hablo de que la educación que reciba el niño sea Montessori o no. Más bien hablo de un principio, de un derecho y una necesidad en el ser humano desde el momento de su nacimiento. Y, por supuesto, es una tarea muy dura empezar ese cambio. Un cambio que requiere constancia, consciencia y todo nuestro respeto. No solo con nosotros mismos sino con los demás.
Con respecto a eso os lanzo esta pregunta ¿Pero por qué no ponerlo en duda? ¿Realmente funciona? Y entonces alguien me dirá «Tan mal no hemos salido» Y entonces yo pregunto ¿podría haber sido mejor cuando eras pequeño/a? ¿Podrían haberte abrazado cuando llorabas desconsoladamente y encima te gritaban y te decían «te has portado muy mal, eres un niño malo»? ¿Podrían haberse ahorrado palabras como «qué antipatico/a» cuando un día no quisiste darle un beso a un familiar? ¿Podrían haberse ahorrado esa palmada en el culo cuando tu querías coger aquella cosa que tanto te gustaba? ¿Podrían haber intentado enseñarte que no se quitan las cosas sin quitarte a ti mismo la que llevabas en la mano en ese momento? ¿Podrían?
Pongámonos en sus zapatos…Pongámonos nuestros zapatos del pasado ¿Por qué a tí cómo adulto cómo te gustaría que te tratasen en tu trabajo, tus amigos, tu familia…tus hijos? ¿Cómo crees que merecemos ser tratados? ¿Con dictaduras? ¿Con autoridad? o prefieres más ¿la comprensión, la empatia y el diálogo?
Ahora se empieza a oír de una manera muy poderosa propuestas educativas totalmente contrarias a lo que llamamos «educación tradicional»y al mismo tiempo totalmente conectadas a la infancia. Donde se tiene en cuenta el niño y sus necesidades de vida según va creciendo.
Lo interesante para empezar a cambiar es que un número muy grande de niños puedan beneficiarse de una educación respetuosa, que sepa entenderlos, respetar sus ritmos, su autonomía, sus grados de independencia y sus necesidades. Y todo esto desde el amor más profundo, desde el acompañamiento guiado. Y en mi caso, como el blog indica, me refiero a la educación Montessori, pero considero que hay que ser abiertos de mente y saber que hay pedagogías que también son muy valiosas, incluso que conectan a la perfección con la educación Montessori. Lo interesante es que un gran número de niños cuente con un gran número de adultos que sepan sobre la importancia de los primeros años de vida de un bebé, de un niño, sobre la importancia del ejemplo que damos, sobre la importancia de no interrumpir, de saber observar, acompañar, guiar cada una de las nuevas necesidades que van surgiendo a lo largo de la vida de un niño.
Así que en ese «tan mal no hemos salido» pregúntate siempre «¿podría haber sido mejor?»
Recordad que en nuestra mochila de adultos una de las cosas que llevamos es el «miedo al fracaso», el «miedo a arriesgar» y definitivamente el «conformarse»…recordad pues que el fracaso solo trae éxito, porque para aprender hace falta fracasar. Recordad pues que arriesgar es la manera de empezar a cambiar algo, que conformarse no nos hace más fuertes sino poco críticos y poco felices. Así que aceptemos los errores que se cometieron generaciones atrás, veamos esto como algo estupendo para poder empezar a crecer y aprender de estos errores para cambiarlos.
DIFUNDIENDO estaremos ayudando a que llegue más lejos, y que más personas sientan lo mismo que sentimos nosotros, que es necesario un cambio.
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