JUGAR PARA SER FELIZ

Hoy me encantaría compartiros que Teresa Cebrián y yo hemos vuelto a hacerlo ¡Hemos escrito otro libro! 

Te hemos dejado toda la información del libro AQUÍ. 

El libro se ha hecho realidad gracias a muchas personas. Desde la primera, como nuestra querida Ada que fue la llave que nos animó a hacerlo,  a Sonia ,nuestra editora que ha estado a nuestro lado en todo momento, dándonos ánimos, apoyándonos. También todas aquellas personas que nos han inspirado en este camino de investigación del juego como Maria Montessori, Francesco Tonucci, Katia Hueso, Catherin L’Ecuyer, Aletha J. Solter, André Stern, Inma Marín, Una Madre Molona, María Soto, Armando Bastida, Llanos Nuñez, Raúl Bermejo, Yessica Clemente, Priscilla Vella  y muchísimas más personas que dan voz a la infancia y a la importancia del juego.

JUGAR PARA SER FELIZ es un libro que podéis encontrar en formato papel o digital. Es el resultado de mucho trabajo en el que hemos estado durante mucho tiempo investigando: hemos leído muchísimo libros, también visto muchísimas películas y por supuesto lo hemos vivido y experimentado en primera mano con nuestra familia y hemos descubierto ¡QUE SÍ! ¡QUE HEMOS VENIDO A JUGAR!

Con este enfoque queremos inspirar a las familias, no deciros cómo tenéis que vivir vuestra crianza o educación pero si deciros ¡Ey! ¡No estáis solos ni solas! ¡Hay soluciones! y aquí os traemos un baúl para inspiraros. Solo tenéis que abrirlo y atreveros, poneros el traje de la creatividad y disfrutad de la cotidianidad del día a día.

Hemos descubierto que hay estudios en los que se demuestra que el juego puede prevenir la depresión o el estrés. Si lo pensamos bien el juego no es lo contrario al trabajo ¿entonces podríamos decir que juego es lo contrario a la depresión?

En los ambientes laborales, las personas adultas, normalmente no tenemos oportunidad de jugar. Las personas que trabajan necesitan jugar, muchas empresas ya lo saben y por eso tienen un espacio destinado a ello, donde consiguen que sus trabajadores sean más productivos porque están más dispuestos, más alegres y más presentes.

Jugar nos ayuda a crear equipo y por lo tanto a crear estrategias para aprender a colaborar y a pertenecer y todo esto se traduce en productividad. 

BENEFICIOS DEL JUEGO

  1. Buen humor. Bajamos las exigencias de nuestro día a día y con esto reducimos el estrés aumentando las endorfinas (hormonas de la felicidad). 
  2.  Aprendizaje  Nos invita a resolver problemas de forma creativa. Cuando jugamos imaginamos y somos capaces de recrear situaciones en un entorno seguro. 
  3. Fomenta la creatividad. Cuando jugamos nuestro cerebro se activa de una manera diferente a como lo hace en el día a día, lo que puede llegar a ser muy estimulante para nuestra mente. De esta manera, se mejoran habilidades como la resolución de problemas, la toma de decisiones estratégicas o el abordaje de situaciones desconocidas.
  4. Constancia Hay veces que no conseguimos las cosas a la primera, pero eso no significa que no lo podamos volver a intentar. .
  5. Socialización Crea conexión, lazos emocionales entre las personas. Nos ayuda a un crear un sentimiento de comunidad y pertenencia.
  6. Activo Nos ayuda a ejercitar no solo nuestro cuerpo sino también nuestra cabeza y eso nos mantiene activos y activas.  
  7. Placentero Lo disfrutamos, nos gusta y nos hace más felices cuando lo practicamos.  

Teresa Cebrián y yo (Zazu) hemos creado un libro con la intención de acercar a las familias este tesoro tan valioso. Para ello lo hemos hecho de una manera amable, amena, cercana y real. Para que podamos empezar a ponerlo en práctica en casa, con nuestras hijas e hijos, con nuestros sobris, nuestros nietos y nietas. El juego no tiene edad. El juego puede ser la forma perfecta para acompañar nuestro día a día, para todo aquello que tiene que ver con la vida en familia, rutinas, tareas del hogar, sentimientos, etc, lo acompañemos de una manera consciente, creativa y pacífica, sin que se apodere de nosotros los gritos, las amenazas, los premios o los castigos.

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Con este libro queremos proponerte un cambio de mirada. Queremos ayudarte a buscar soluciones en vuestro día a día en familia a través del juego.

Para nosotras abrir este libro es como abrir un telón que esconde mucha magia, por esta razón pensamos que la mejor persona para presentarlo sería una persona adulta que jugara, que además fuera increiblemente creativa, capaz de ilusionar con sus juegos. Así que se lo propusimos a uno de los mejores magos cómicos que tenemos en España: Jandro. 

Tuve el placer de conocer a Jandro cuando tan solo era una niña, este pequeño detalle puede parecer insignificante pero realmente me ha ayudado a hacer un «regreso al pasado», a ese momento donde yo jugaba. 

A veces en la mapaternidad nos vemos superados y superadas porque queremos que nuestras hijas e hijos «nos hagan caso» porque les cuesta despertarse, vestirse, ir al cole o bañarse. Porque no colaboran en las tareas del hogar y porque vemos a diario información que nos empuja hacia la perfección, creyendo que las familias que vemos en redes sociales son mejores que nosotros y nosotras mismas.

La cuestión, muchas veces, está en dónde ponemos nuestro foco ¿en controlar o en conectar? De esto te hablamos en el libro y te aseguro que es un punto muy importante para empezar este camino.

 

En  «Jugar para ser Feliz» te vamos a demostrar que las cosas pueden ser todo lo fácil o difícil que quieras y que hay soluciones para todo ¡Queremos ayudarte a encontrarlas! En este libro vas a descubrir muchísimas propuestas para solucionar los pequeños conflictos de vuestro día a día en familia. Y lo que es mejor, te va a inspirar a crear tus propias soluciones, porque cada familia es única y tiene unas necesidades diferentes.  No se trata de que te aprendas frases de memoria, se trata de que empieces a cultivar tu creatividad 😉 

¿Nos acompañáis en esta nueva aventura? Será un placer recorrer este camino a vuestro lado 🙂 

Teresa y Zazu

CUBORO. Aprender a resolver problemas con creatividad

Hoy quiero hablaros de un descubrimiento que hicimos hace poco en una de las sobremesas familiares. Y es que el otro día tuvimos el placer de jugar a un juego que invita a la cooperación y el trabajo en equipo. Consiste en construir pistas a través de bloques de diferentes formas que según las combines te dan como resultado una superficie perfecta para deslizar canicas. Es muy interesante porque no todas las combinaciones sirven, si no colocas los bloques de manera correcta hay un control del error que te avisa. El control de error, sin duda, es la canica. Gracias a ella sabes si la construcción está correctamente construida. Puesto que si la hemos construido bien la canica podrá pasar sin problemas por toda la superficie. 

Es un juego con infinitas posibilidades. A través de la creatividad  y el ingenio se pueden crear pistas de canicas sin necesidad de tener más instrucciones que las que nos brinde nuestra propia cabeza. ¡Imaginación al poder!

En el rato de diversión que estuvimos jugando en familia trabajamos sin darnos cuenta cosas como la investigación, la experimentación, la clasificación, , la ciencia, la resolución de problemas. 

La edad recomendada para empezar a jugar a Cuboro Cugolino es de 3 años pero la edad limite no existe realmente, porque este juego trabaja la agudeza mental y para personas de la tercera edad incluso sería estupendo. Supongo que por esta razón es un juego en que ni niños ni adultos se aburren. 

Otra de las cosas buenas es que al ser de madera no tiene fecha de caducidad, puede durar muchísimos años y realmente para el niño o el adulto no va a resultar tedioso volverlo a jugar ya que como he comentado tiene un mundo de posibilidades además de que existen extensiones del juego. Para ir aumentando dificultad. 

Podéis encontrar Cuboro Cugolino en Kinuma tienen una gran variedad para elegir según dificultad. 

Si os ha gustado este post y os gustaría descubrir más juegos y aprendizajes relacionados con la educación respetuosa os espero en comentarios, facebook e instagram. Tú haces posible que exista este blog y el contenido gratuito. 

Jugar sin pantallas. ¿Qué nos está pasando?

Si retrocedemos unos cuantos años, a la edad de nuestros padres y madres comprobaremos como ha ido evolucionando el juego en la infancia. 

Recuerdo escuchar a mi abuela decir que mientras trabajaba en la tienda sus hijas estaban jugando en la calle, a la edad de 4 años, y que yo le pregunté sorprendida»¿pero les dejabais solas?» y ella me respondió «sí, no había problema y si ocurría algo entre los vecinos y vecinas nos ayudábamos». Cierto es que antes no había la cantidad de coches que hay ahora ni tampoco la cantidad de pantallas y extraescolares que hay ahora. 

Las niñas y los niños se juntaban en la calle, eran de todas las edades, y jugaban sin horarios ni presiones. Disfrutaban de su juego. Juegos que no necesitaban juguetes. Juegos que agudizaban el ingenio, que se transmitían de generación en generación (la gallinita ciega, la comba, churro media manga mangotero, las canicas). 

Ahora los niños y las niñas dedican su tiempo a actividades extraescolares, a jugar siempre en el mismo parque de goma, a que si papá o mamá están cocinando los niños y niñas ven la tele para «no molestar» o a realizar actividades programadas entre otras muchas cosas. 

No se trata de demonizar las pantallas más bien de responsabilizarnos a la hora de utilizarlas, no podemos obviar la realidad en la que estamos, la era tecnológica, sin duda, yo estoy utilizando esta pantalla en este momento para comunicarme con vosotros y vosotras. 

Tampoco se trata de infravalorar los  ratos en casa, pues también son necesarios si los pasamos en familia y sin pantallas, ya que nos une, nos conecta y fortalecen nuestras relaciones. 

Lo que si que está claro, y parece que nos estamos olvidando, es de la necesidad de conectar a nivel familiar, de salir de casa, de hacer actividades sencillas y sin mil materiales y en definitiva de disfrutar de la infancia. Me gustaría matizar que salir de casa no tiene porque significar ir siempre al mismo parque, ni siquiera ir al parque, porque un descampado puede ser un espacio de juego. 

Recuerdo de pequeña divertirme en la calle. Esperaba entusiasmada el día que cerraban la calle al tráfico ,la que estaba al lado de mi casa,  y me pasaba la mañana y la tarde jugando en la calle. A veces jugábamos con la goma, otras con la cuerda, otras a las canicas o las palmas. Recuerdo llegar a casa sucia pero con una sonrisa de oreja a oreja.  

A veces me aterra ver la evolución del ser humano, el como poco a poco hemos ido desvinculándolos de la naturaleza y del tiempo en familia. El como la infancia está viviendo en su propia piel este fenómeno tecnológico con una carga emocional que no podemos imaginar.

Hace tiempo  me propusieron hacer un libro y pensé que un libro que unificara el tiempo en familia y reflexionara sobre el uso de las pantallas sería interesante. Un libro con actividades pero no de las que necesitas tropecientos materiales y quinientas horas para prepararlo o hacerlo. La idea era hacer u libro de sentido común de esos que inspiran, de los que recuerdan lo olvidado, de los que no necesitan más que a veces pura espontaneidad. Y así llegó 365 actividades para jugar sin pantallas en familia. Podéis verlo AQUÍ.

Quizás deberíamos plantearnos la manera de ocupar nuestro tiempo, sí, nosotros los adultos. Tal vez deberíamos ser conscientes de la repercusión que está tomando todo esto y empezar a recordar nuestras raíces. Sin juzgar, sin demonizar, simplemente utilizando el sentido común. 

Os espero en facebook e instagram para seguir aprendiendo, reflexionando y haciendo camino en este mundo de la crianza y la educación respetuosa.